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martes, 1 de junio de 2010

SERVIR AL SEÑOR

Jamas imagine, nunca lo supuse, fue inesperado para mi sentir exitacion, amor, jubilo y alegria.

Me hablaban de sus maravilla, ¡vaya! si incluso existe tanta literatura como para hartarse del tema. La verdad mi buen lector, es que tal vez le paso lo que ami, diga esta perdió la razón, y solo divaga; pues le contare que no es así, yo lo pensé muchas veces, cuando veía a la gente decirme con una sonrisa que no cabía en la cara: "El servir hermano es maravilloso, uno aprende a darse cuenta que sus problemas no son importantes, cuando vez las necesidades del hermano, los problemas de este; a veces incluso estar solo con ellos sin nadie que lo apoye, eso hermano te hacer sentir tan útil y tan lleno de amor". Y yo pensaba " pero que barbaridad la gente si que esta perdiendo la razón".

Pero en un momento critico de mi vida que en algún momento de mis historias le contare; sucedió, fue algo inesperado, algo casual, sentí el llamado ( y estarán pensando!si esta perdió la razón!), no crean que fue que toco a la puerta de la casa. No, para nada. Paso hace aproximadamente seis o siete años estaba yo pasando frente a una capilla, un jueves de semana santa, me di cuenta, con pesar que el santísimo estaba solo.

Yo provengo de una familia de tradiciones y valores católicos; en mi mente pensé " esto esta muy mal"; ¡porque? se preguntaran, bueno la costumbre católica indica que el jueves santo, Jesús comparte con sus Discípulos la santa cena (donde se instaura la celebración de la Eucaristía) luego va y realice la oración del Huerto de Getsemani. Entonces; nuestra iglesia el Jueves Santo se deja expuesto el Santísimo para adoración de los Fieles; lo que significa mi amigo lector, que un jueves Santo el Santísimo no debe estar solo por nada del mundo; muy por el contrario, debe estar lleno de personas acompañandole una vez mas a realizar el sacrificio de amor mas grande dar su vida por nosotros. Bien a lo que íbamos; lo vi solo, y me sentí muy triste, no se porque, de verdad hasta este momento no lo se con certeza; el hecho es que entre un momento y sucedió: vi salir del santísimo la mismísima imagen de Jesús de la Misericordia (aunque lo estes pensado, no, no estaba tomada, ni drogada, ni nada, estaba en perfecto uso de mis facultades) salia del Santísimo con los brazos extendidos y me llamaba.

El resultado: mis rodillas empezaron a temblar y caí. En ese momento (y aun no se porque) le dije a mi Señor Jesús que le entregaba mi vida al servicio. !Estúpido¡, si que lo fue. Desde allí empecé a Servir a mi manera; es decir; cuando me daba la gana, porque nosotros los humanos somos así solo cuando necesitamos es que vamos hacia EL.

El hecho es que cada vez que lo hacia comprendia que es cierto, amigo lector; el mundo no gira en torno a nosotros mismo, fuera de su casa ay tanta necesidad, tanta miseria. Y no le hablo miseria material; le hablo de la espiritual y la emocional. Poco a poco he ido tomándole cariño al servicio, le pido a Dios a diario que me de la Fuerza de Voluntad para salir de la cama a Servir. No por El, amigo lector; sino por todas aquellas personas que necesitan de nosotros, afuera de nuestras casas, y aunque no lo crea muchas veces adentro.

En fin este relato es un inicio de mini historia de lo que es realizar el Servicio, quizás usted no quiera servir a alguien en el que no cree ( no se lo juzgo); pero entonces sirva si lo desea, por las personas que lo necesitan o por usted mismo. Esta comprobado que el servicio ayuda al autoestima y a cualquier problema emocional. No lo se, hagalo por lo que usted decida; pero hagalo.

Le aseguro amigo lector que no existe mejor medicina para el alma que el SERVICIO. !Pienselo¡